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L’1 de novembre de 2014, el Partit dels i les Comunistes de Catalunya va acordar la seva dissolució com a partit polític i la cessió de tot el seu capital humà, polític i material a una nova organització unitària: Comunistes de Catalunya.

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VICENÇ NAVARRO

En España hemos estado viendo estos últimos años una serie de políticas públicas que han dañado y continúan dañando muy seriamente el bienestar y la calidad de vida de las clases populares. Entre tales políticas destacan las que consisten en:

1. Facilitar que el empresariado pueda despedir al trabajador más fácilmente y pueda disminuir el salario de sus trabajadores (a fin, se nos dice, de hacer una España más competitiva), reduciendo además sus derechos laborales. La última voz en repetir este argumento ha sido la Canciller alemana, Angela Merkel, que ha indicado que el problema de España (junto con Grecia, Portugal e Irlanda) es que los trabajadores españoles (que supuestamente tienen excesivos derechos sociales y laborales) no trabajan y no producen suficientemente. Tal dirigente, no sólo de Alemania, sino también de la Unión Europea, ha dicho en voz alta lo que los establishments financiero (la banca), empresarial (la Gran Patronal), mediático (los grandes medios de información del país) y político (los equipos económicos de los dos grandes partidos mayoritarios, así como de los partidos de la derechas nacionalistas) españoles han estado pensando, diciendo, proponiendo y llevando a cabo a través de las políticas públicas aprobadas en las Cortes o en los Parlamentos Autónomos.

2. Reducir los salarios de los empleados públicos, congelar las pensiones y disminuir el gasto y empleo públicos, bajo el argumento de que el estado del bienestar es demasiado grande e hipertrofiado, dificultando la recuperación económica del país.

3. Reducir los servicios públicos, con descenso del gasto público por habitante en sanidad y educación y en otros servicios, con el consiguiente impacto negativo sobre la calidad de tales servicios, utilizados en su mayoría, por las clases populares.

4. Privatizar tales servicios públicos, con el resultado de que la polarización existente (por clase social) de la sanidad y de la educación se esté acentuando. La distancia del tiempo de visita al médico entre la sanidad privada (que atiende a las rentas superiores) y la pública (que atiende a las clases populares) se está alargando en perjuicio para las últimas.

5. Disminuir los derechos laborales y sociales, tales como el retraso de la edad de jubilación de 65 a 67 años, con además una considerable reducción de las ayudas a personas con dependencia, a las familias, a los jóvenes (en ayudas para el alquiler) y a otros grupos vulnerables.

6. Mantener una legislación y normativa que penaliza a las personas desahuciadas, por no poder pagar las hipotecas (cuyo número está creciendo exponencialmente) a fin de proteger a la banca y a otras instituciones del capital financiero.

7. Reducir el crédito disponible a la ciudadanía y a los pequeños empresarios, bajo el argumento de que hay que reducir el endeudamiento privado, política apoyada por el Estado, como afirma en las últimas declaraciones el Secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, en las que subraya la necesidad de reducir el crédito.

8. Promover políticas fiscales regresivas que benefician a las rentas superiores y a las rentas de capital, incrementando las desigualdades de renta en España (una de las más altas de la Unión Europea de los quince).

9. Continuar los recortes tributarios de las rentas superiores y de las rentas del capital que se han realizado en los últimos quince años, proponiéndose ahora en algunos gobiernos autonómicos, como el catalán, una mayor rebaja de tales tributos.

Tales políticas se han realizado con el supuesto de que eran necesarias para ayudar a España a salir de la recesión. Lo que mi amigo Noam Chomsky definiría como el aparato ideológico del establishment, es decir, los medios radiofónicos y televisivos de mayor difusión (tanto públicos, como privados) se han movilizado para promover esta visión de que NO HABÍA OTRA ALTERNATIVA: LA PRESIÓN DE LOS MERCADOS FINANCIEROS EXIGÍA TALES SACRIFICIOS. El objetivo de esta campaña mediática era el externalizar la causa de que tales políticas se estuvieran imponiendo a la población. Era una causa externa al país. En estas condiciones el debate político se centró en como realizar los recortes de derechos sociales y laborales, sin casi nunca incluir en el debate alternativas que expandieran en lugar de reducir tales derechos. Alternativas existentes, para cada una de estas políticas fueron marginadas o excluidas de los forums, donde la sabiduría convencional se genera, reproduce y distribuye.

El por qué de las movilizaciones populares
Las políticas descritas en los párrafos anteriores, sin embargo, han llevado a grandes sectores de las clases populares a la calle. Las manifestaciones (ahora casi en bases diarias) que están ocurriendo a lo largo del territorio español (no siempre reportadas en los medios) por trabajadores y usuarios de los servicios públicos, así como de trabajadores de empresas con beneficios que están reduciendo plantilla, son una protesta a aquellas políticas. Y las manifestaciones del movimiento Democracia Real YA son también un movimiento de denuncia por la falta de presencia de la voluntad popular en las instituciones representativas de la democracia española. Ninguna de las políticas enunciadas anteriormente goza del apoyo popular y sin embargo están siendo impuestas a la ciudadanía.

Es sorprendente que tales hechos hayan sorprendido al establishment mediático. Es indicador de la enorme distancia entre éste y la calle y su desconocimiento de lo que ocurre en nuestro país, el que aparezcan en tales medios artículos como el de Fernando Onega que firma “El espectador” (hay que suponer de la sociedad), que se muestra sorprendido por la aparición de tal movimiento (“Primer intento de agrupar la indignación”. La Vanguardia. 19.05.11) o el artículo en el mismo rotativo de Quim Monzó “He aquí la Spanish Revolution”, 20.05.11, que alcanza un nivel de ignorancia insultante cuando presenta el surgimiento de tal movimiento como un acto de inmadurez de la juventud española. Otros articulistas han sido más favorables, aún conservando un tono condescendiente, que es además de irritante, ofensivo.

Pero lo que es muy importante y no se menciona es que tales manifestaciones, que son muy populares y gozan de gran simpatía entre las clases populares, muestran el fracaso del mensaje promovido por los medios de que NO HAY OTRA ALTERNATIVA. Tal mensaje está colapsando, mostrando su carácter meramente ideológico al servicio de los intereses del capital financiero y de la gran patronal tal como varios de nosotros hemos estado documentando. (Ver las publicaciones de Attac y las existentes en Ganas de Escribir y en http://www.vnavarro.org/). Toda la evidencia científica mostraba y predecía que tales políticas empeorarían la situación económica y social del país dificultando su recuperación. Los datos están ahí para verlos. Basta mirar la situación de los países a los cuales se les han impuestos tales políticas, como Grecia, Portugal, Irlanda y España y ver que ninguno de ellos está saliendo de la crisis. Las políticas de austeridad que se han seguido han sido un fracaso rotundo. La evidencia es clara, que cada una de las medidas citadas al principio del artículo, estaban basadas en supuestos erróneos. Y así lo documentamos, siendo ignorados o marginados en los mayores medios del establishment. Es un signo más de incoherencia o hipocresía que muchas tertulias de ayer y hoy en los mayores medios radiofónicos y televisivos se expresara gran simpatía por la movilización Democracia Real Ya (como El Matí de Catalunya Radio o Els matins de TV3), cuando tales forums han marginado completamente en sus tertulias a las voces que criticaban las políticas que han conducido a la situación actual.

Era pues predecible y aconsejable que la población se movilizara (ver “Rebélate”. Público, 14.05.11, en www.vnavarro.org,) para protestar por la situación actual, exigiendo alternativas factibles y reales que afectarían negativamente a los intereses del capital financiero y de la gran patronal (cuyos beneficios han continuado creciendo durante la crisis) y positivamente a los de las clases populares, medidas que serían altamente populares, como la nacionalización del crédito (con establecimiento de bancas públicas), la expansión del gasto y empleo público, así como el crecimiento de los salarios como medida de estímulo de la economía. (Ver el artículo de Juan Torres y Carlos Martínez, “15-M: Hartos de estafas y de impunidad”).

Tales protestas democráticas son también una denuncia no sólo de las instituciones políticas, sino mediáticas, hecho completamente ignorado y desconocido por muchos editoriales (editorial de La Vanguardia (19.05.11) firmado por José Antich) que no comprenden tales manifestaciones, interesados sólo en su impacto, queriendo mostrar comprensión sin entender ni el mensaje ni lo que motiva a tales movimientos. Por lo demás hay que ver el movimiento español pro-democracia no sólo como parte del movimiento internacional de exigencia democrática, sino también como la exigencia de que se inicie una segunda transición en España que rompa con los enormes obstáculos institucionales que ahogan, frenan e imposibilitan el pleno desarrollo de la democracia española, en la que sea la ciudadanía y no los poderes fácticos los que gobiernan el país.

Vicenç Navarro es catedrático de Políticas Públicas en la Universidad Pompeu Fabra y ex Catedrático de Economía de la Universidad de Barcelona

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